Presidente de Ecuador anuncia que no asistirá a VI Cumbre de las América en Colombia en solidaridad con Cuba

 

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El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, anunció este lunes que no asistirá a la VI Cumbre de las Américas por la ausencia de Cuba, que él había insistido en que debía ser invitada, frente a la oposición de Estados Unidos.
Después de mantener la incógnita sobre su presencia en la cita continental durante varias semanas, Correa precisó que no acudirá a ninguna otra reunión que excluya a la isla caribeña y no plantee el debate de las cuestiones más relevantes para la región.
En una carta dirigida el lunes a su colega colombiano, Juan Manuel Santos, y difundida por los medios públicos de su país, Rafael Correa remarcó que mientras sea presidente de Ecuador no asistirá «a ninguna Cumbre de las Américas, hasta que se tomen las decisiones que la Patria Grande nos exige».
El mandatario ecuatoriano en febrero pasado había propuesto a sus socios de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA) que no acudieran a Cartagena el próximo 14 de abril si Cuba no era invitada.
La ALBA, además de Cuba y Ecuador, está integrada por Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y las Granadinas.
El Gobierno de Washington replicó la postura ecuatoriana y dijo que, a su juicio, Cuba aún no cumplía con los requisitos democráticos para participar en la reunión continental.
La canciller del país anfitrión, María Angela Holguín, señaló la semana pasada que los gobernantes tratarán en el encuentro la presencia de Cuba en las siguientes reuniones hemisféricas, entre otros asuntos.
En su carta Correa agradeció la insistencia para que participe en la Cumbre de las Américas por parte de Santos, quien dijo que le esperaba «con los brazos abiertos».
Sin embargo, el mandatario ecuatoriano explicó que su posición se basa en principios y que para él es «incomprensible» la exclusión de Cuba por lo que denominó «veto de países hegemónicos», en referencia a EE.UU.
Correa aclaró que con su postura no busca causar problemas a Colombia ni a su Gobierno, con el que tiene «magníficas» relaciones bilaterales.
Para el ecuatoriano, «la ineficaz estrategia de lucha contra el problema mundial de las drogas», la transformación del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, el debate sobre el rol de la prensa y la supremacía del capital sobre el trabajo (citó como ejemplo la crisis hipotecaria en España que afecta a miles de inmigrantes) son cuestiones de análisis imprescindibles en la región.
Con este anuncio, Correa puso fin a la incertidumbre que se abrió sobre su presencia en la cumbre.
Cuba fue suspendida desde 1962 de la Organización de Estados Americanos y aunque esa medida fue levantada en 2009 la isla no ha pedido su reincorporación a ese organismo.
Para Washington Cuba no cumple con los requisitos democráticos mínimos para asistir a la Cumbre de las Américas, aunque el Gobierno de la isla considera que esa posición forma parte del «bloqueo» que padece desde hace más de 50 años.

La Cumbre de las Américas: un ejercicio incómodo


GABRIEL RAMOS

Hasta hace poco más de un mes, era escasamente conocido que en Cartagena de Indias, Colombia, se celebraría en abril una reunión cumbre con la presencia de jefes de Estado y de Gobierno del hemisferio americano. Si bien es un evento programado desde hace tiempo, que lleva meses en preparación, la noticia no se destapa hasta que en la XI Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) se denuncia la ilegítima exclusión de Cuba.

Si se revisa lo que se escribe y se dice sobre el encuentro de Cartagena, prácticamente no hay y no ha habido otra noticia que no sea la de la exclusión de Cuba. ¿Es que ese evento no cumple otro cometido?

Desde que surgieron estos encuentros frecuentes en 1994, por iniciativa del entonces presidente de los Estados Unidos Bill Clinton, han tenido la invariable característica de excluir a Cuba y de servir como foro donde las autoridades en Washington visitan socialmente al resto de los mandatarios de Latinoamérica y el Caribe, junto a Canadá. Fuera de esos dos atributos, dichas cumbres tienen pocos resultados que mostrar.

En la cita de Québec de abril del 2001, con la sola excepción del presidente Hugo Chávez, los mandatarios asistentes comprometieron a sus naciones con la llamada Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), proyecto de subordinación neocolonial que se estrelló estrepitosamente en Mar del Plata solo cuatro años después.

América Latina y el Caribe ha avanzado mucho desde entonces y se ha orientado deliberadamente hacia un proyecto de integración y concertación propio, sin exclusiones de tipo alguno. Como fruto de importantes cambios políticos y de una representación más legítima de los intereses de sus pueblos, la región afianza su independencia y apuesta a la recién fundada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Cabe preguntarse entonces qué va a ofrecer Washington en Cartagena de Indias, qué ha cumplido de su renovado compromiso con la región anunciado en Puerto España hace ya tres años, para qué sirven estos encuentros eventuales cuya única lección es que los territorios al norte del Río Bravo viven realidades y comparten prioridades crecientemente distantes de las de los pueblos que habitamos al sur de esa frontera.

El mensaje de Puerto España en el 2009 fue claro y el propio presidente de los Estados Unidos lo reconoció: la política de Washington contra Cuba debe cambiar si los Estados Unidos aspiran a una relación de normalidad con esta rica, vasta y pujante región. El bloqueo económico es rechazado y la intención de apartar a Cuba del hemisferio es una pretensión ilegítima.

Cuba no ha solicitado que se le permita asistir, ni le corresponde hacerlo. Ha dicho que, si se le invita en igualdad de condiciones con el resto de los países, se hará presente, y participaría con la seriedad, el espíritu constructivo y la solidaridad que caracteriza su política exterior; que expondría claramente sus posiciones y aportaría a las decisiones que emanen. No lo haría porque tenga gran confianza en el impacto del evento, sino por ayudar al esfuerzo latinoamericano y caribeño de promover sus prioridades en todas las oportunidades, incluyendo frente a los Estados Unidos.

La actitud estadounidense ha generado una situación incómoda. Su terca inhabilidad de compartir con Cuba en un escenario regional, lo lleva a hacer uso del veto y contrariar la voluntad de todo el resto de la región, donde Cuba goza de legitimidad y prestigio. Al hacerlo, descalifica expresamente la reunión. Trae reminiscencias de la época en que desde Washington se dictaba lo que acontecía en muchas de nuestras repúblicas.

Es cierto que tener a la Organización de Estados Americanos (OEA) como soporte institucional de estas cumbres contribuye a esas reminiscencias y a la consecuente incomodidad. Las llamadas Cumbres de las Américas no son una instancia de la OEA; es un mero vínculo burocrático, según dictan los expertos en el tema. De modo que no hay relación entre el rechazo cubano a esa institución desprestigiada del pasado y el reclamo latinoamericano y caribeño de que Cuba sí esté presente en Cartagena de Indias.

Sin embargo, el lastre de la OEA, más el veto efectivo de los Estados Unidos en cuanto a la participación de Cuba, denotan un ambiente anacrónico difícil de ocultar. Tras la clara advertencia del ALBA, el pasado 2 de febrero, se ha hecho imposible mantener cómodamente escondido un evento que tendía a la intrascendencia.

Hay preguntas que convendría responder:

¿En qué quedaron las promesas de cambio hacia la región que formuló el presidente de los Estados Unidos en Trinidad y Tobago, hace ya tres años?

¿Podrá la Cumbre de las Américas expresar un firme compromiso con la justicia social y la solidaridad, con el respeto a la igualdad soberana entre los estados y el principio de no intervención?

¿Respaldará la plena soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas?

¿Defenderá el derecho de los pueblos originarios al mascado de la hoja de coca?

¿Repudiará el maltrato a los trabajadores migrantes?

¿Se comprometerá con el desarme general y completo?

¿Estará en capacidad de condenar el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, así como a los gobiernos que dan amparo a sus perpetradores?

¿Podrá, junto a las naciones latinoamericanas y caribeñas, rechazar los golpes de Estado y el uso de recursos financieros y mediáticos para socavar y desestabilizar a gobiernos comprometidos con la justicia social y los reclamos de sus pueblos?

¿Condenará el uso o la amenaza del uso de medidas económicas para castigar a gobiernos soberanos?

Se trata de posiciones políticas que las 33 naciones soberanas de Nuestra América han logrado formular por sí solas, como quedó reflejado en la Cumbre de la CELAC celebrada en Caracas en diciembre pasado, y que muestran el pensamiento más legítimo de sus pueblos.

El Papa Benedicto XVI se reune con Fidel Castro durante 30 minutos

 

El líder cubano Fidel Castro Ruz reunido en La Habana con el Papa Benedicto XVI en un clima amistoso.

El Papa Benedicto XVI se ha reunido hoy en La Habana con Fidel Castro, catorce años después de que el líder de la Revolución cubana se entrevistase con Juan Pablo II durante la visita que realizó a Cuba.

El encuentro entre el Papa Ratzinger y Castro se produjo tras la misa que ofició el Pontífice en la plaza de la Revolución, ha informado el portavoz vaticano, Cardenal Federico Lombardi, que no precisó el lugar de la cita.

Ratzinger y Castro hablaron durante media hora, añadió el portavoz, sin que especificara lo tratado en la conversación. Ayer, Fidel Castro ya informó de que hoy mércoles «gustosamente» saludaría al Papa Ratzinger.

Benedicto XVI y Fidel conversan animadamente

Fidel Castro considera a Benedicto XVI «una buena persona» y tiene «la cara de un ángel», según le dijo hace varios años al actual secretario de Estado vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, cuando este le visitó en la isla. Ya en aquella ocasión, Fidel Castro pidió a Bertone que trasladase al papa su invitación para visitar Cuba. El 22 de enero de 1998 Fidel Castro recibió en La Habana a Juan Pablo II, con quien ya se había reunido en el Vaticano el 19 de noviembre de 1996.

Esta es la segunda vez que Fidel se reune con un Papa, pues anteriormente recibió en La Habana a su Santidad Juan Pablo II en enero de 1998. En la gráfica junto al Papa Benedicto XVI el 28 de marzo de 2012.

Antes de iniciarse la entrevista, Castro le dijo a Juan Pablo II refiriéndose a los fotógrafos y cámaras presentes: «aquí nos tienen que pagar ellos a nosotros, nos explotan Santidad y no nos pagan», a lo que el Papa contestó: «sí, no pagan»

EE.UU.-ISRAEL-IRÁN: La próxima guerra y el abismo del Cercano Oriente

Por Juan Diego Nusa Peñalver

De acuerdo con entendidos en la materia estas serían las tres posibles rutas de un golpe aéreo masivo de Israel contra el programa nuclear iraní.

A lo largo de la historia de la Humanidad, nunca ninguna guerra ha sido tan anunciada con tanta anticipación como el conflicto bélico en ciernes en la explosiva región del Cercano Oriente entorno a Irán y su polémico programa nuclear civil, que Occidente acusa de tener fines militares sin pruebas concretas.

No pasa un día sin que dejen de tocarse los tambores de la guerra en aquella infortunada región (duras sanciones económicas contra Teherán, una retórica antiraní “excesivamente belicista”, acciones encubiertas de los servicios especiales occidentales e israelíes en el terreno, asesinatos selectivos de científicos nucleares de Irán y sabotaje a su infraestructura industrial, además de la realización de continuados ejercicios militares por ambos bandos), configurando un peligroso ambiente prebélico, cuyo desenlace tendrá inexorablemente fatídicas consecuencias para el mundo como reiteradamente ha alertado el líder de la Revolución cubana Fidel Castro.

La visita del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu a la capital norteamericana a principios de marzo atizó aún más el fuego y obligó al Presidente estadounidense a una mayor definición de dónde pone EE.UU. la llamada “línea roja” que no debe traspasar el Gobierno del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad, pero que no es exactamente donde la desea Israel, partidario del empleo de las armas antes de que sea supuestamente demasiado tarde y “el régimen de los ayatolás pueda tener suficiente uranio enriquecido para fabricar una bomba atómica”, según la creencia de los líderes sionistas. Para la analista Emili J. Blasco, corresponsal en Washington, las cartas han quedado sobre la mesa tras la llamada Cumbre Irán en la Casa Blanca, pues allí el Jefe del Despacho Oval descartó de forma explícita que EE.UU. vaya a conformarse con una política de contención frente a un Irán que logre armamento nuclear.

Sin embargo, un Obama preocupado por su reelección, acosado por el bando republicado y el fuerte lobby judío, que lo tildan de débil, con una economía alicaída, y frescas aún las traumáticas aventuras imperiales en Iraq y Afganistán, lo obligan a ser más cauto que su incómodo aliado medio oriental y darles cierto margen de acción a la diplomacia y a las brutales sanciones económicas para “ablandar” a la República Islámica. Expertos consideran que la decisión sobre un ataque en 2012 queda, pues, en manos de Israel.

En la cita con Benjamín Netanyahu en la Casa Blanca, el presidente Barack Obama expresó el respaldo al régimen de Israel.

Y así lo vino a decir Netanyahu en la Sala Oval, e invocar un derecho a la propia seguridad que le reconoce Obama. Y es que para sorpresa de muchos, la sensación de inminente ataque la reforzó el propio secretario de Defensa de EE.UU., Leon Panetta, quien en declaraciones a un periodista del diario The Washington Post, aseguró que Israel podría lanzarse sobre Irán durante la primavera próxima (abril, mayo o junio), lo que disparó todas las alarmas. Agregó más presión sobre la “caldera iraní”, el bien informado diario israelí Haaretz, y sus trascendidos de que Bibi, como es conocido entre sus íntimos el premier sionista, pidió en Washington la aprobación de la venta de material bélico necesario para bombardear a la nación persa.

El líder del partido Likud, quien es considerado un halcón, veterano de la Guerra de Yom Kipur en 1973, y miembro en su momento de la Sayeret Matkal (fuerzas especiales israelíes), solicitó la adquisición de sistemas avanzados de repostaje de combustible en vuelo para sus sofisticados aviones de guerra y las potentes bombas anti-búnker GBU-28, necesarias para destruir los principales centros del programa nuclear iraní, que le permita causar daño creíble, particularmente a la instalación atómica de Fordow, construida parcialmente dentro de una montaña, cerca de la ciudad santa de Qom y en la que Teherán lleva a cabo enriquecimiento de uranio (al 20%), y a la de Natanz, al Sur de la capital, construida ocho metros bajo el nivel del suelo y protegida por varias capas de cemento.

El diario, que basa su información en un alto funcionario estadounidense sin identificar, señala que Obama, quien se inclina a aceptar la demanda lo antes posible, encargó a Panetta trabajar directamente sobre el tema con su homólogo israelí, Ehud Barak. Es significativo que la administración de George W. Bush había rechazado la misma demanda, sobre la base de que Israel utilizaría el material para bombardear a Irán, mientras que, con Obama en la Casa Blanca, la colaboración militar entre los dos países aliados ha alcanzado niveles sin precedentes, como subrayan sus respectivos dirigentes.

En este contexto, la empresa armamentística estatal israelí presentó recientemente nuevas bombas con una penetración mejorada, tales como las MPR-500, 500 libras (unos 250 kilogramos) de bomba rígida de uso múltiple, con una capacidad de penetración mejorada, menor fragmentación y compatible con el sistema de guía Boeing JDAM, explica la Industria Militar de Israel (IMI) en un comunicado.

Esta arma es “ideal para blancos endurecidos en áreas urbanas densamente pobladas o cercanas a tropas amigas” y “está diseñada para traspasar más de un metro de cemento reforzado y perforar suelos o paredes de 200 milímetros de grosor”, precisa. Igualmente, Israel ha continuado testeando un cohete llamado JERICO-3, con capacidad de llevar cargas nucleares o de tipo convencional.

A pesar de su superioridad militar, la magnitud de un ataque aéreo como el que planea Israel contra Irán excedería sus capacidades y necesitaría forzadamente el apoyo bélico norteamericano, pues la anunciada operación en nada se parece a los golpes selectivos que la aviación sionista llevó a cabo en 1981 contra el centro nuclear iraquí de Osiraq, y el sitio atómico sirio de Al-Kibar, en la región de Day raz-Zawr en 2007.

En la más reciente presión, hace unos días Obama y el primer ministro británico, David Cameron, reunidos en Washington, recomendaron al Gobierno iraní aprovechar la ocasión que le ofrecen las grandes potencias de negociar su programa nuclear, porque, según ha advertido el Presidente estadounidense, el margen para resolver esto por la vía diplomática se está reduciendo. Una vuelta de tuerca más.

IRÁN TAMBIÉN SE PREPARA

Frente a la formidable escuadra aeronaval de EE.UU. y sus aliados occidentales, que incluye varios portaaviones yanquis, y que se encuentra concentrada en las inmediaciones de las costas iraníes en el Golfo Pérsico, así como a los ensayos abiertamente de la aviación sionista para llevar a cabo el anunciado golpe contra el programa nuclear iraní, la nación persa ha advertido de que puede llevar a cabo un ataque preventivo si se ve en peligro inminente. El vicecomandante de las Fuerzas Armadas iraníes para el Desarrollo Logístico e Industrial, Mohamad Heyazi, ha dicho a la agencia local Fars que, “si peligran los intereses nacionales”, su país “actuará sin esperar a una acción del enemigo”.

Y es en esta lógica que se incluye el bloqueo del vital Estrecho de Ormuz por la armada iraní, que los norteamericanos con su habitual prepotencia han señalado como una “línea roja”, que Teherán no debe traspasar so pena de exponerse a un devastador golpe. Según datos del Departamento de Energía norteamericano en el período 2009-2010, pasaron por esa garganta marítima entre 15,5 y 16 millones de barriles diarios de petróleo. Se trata del 40% del tráfico marítimo de crudo en todo el mundo.

Sería extraordinario el porrazo a la alicaída economía de Occidente en momentos de crisis de todo tipo. Los precios del petróleo se han disparado ya, sin empezar la guerra, a más de 120 dólares el barril, prácticamente privativos para cualquier nación. Además, las Fuerzas de Tierra, como las Aéreas y las Navales de la República Islámica en estado de alerta máxima, realizan frecuentes maniobras, mientras los mandos militares anuncian casi cotidianamente avances en armamento y tecnología militar del país.

Se inscribe en este contexto la creación del Consejo Superior del Ciberespacio, con el fin de controlar esta materia, a partir de un decreto firmado a inicios de este mes por el líder supremo de Irán, ayatolá Ali Jamenei, de acuerdo con la agencia persa Mehr.

Al respecto, el director de la Organización de Defensa Pasiva iraní, general Gholam Reza Jalali, dijo que Teherán planea crear un ejército cibernético para contrarrestar posibles amenazas de EE.UU. y otros países, en especial a sus instalaciones nucleares. Jalali anunció la puesta en marcha de un “cibercomando” dedicado a luchar contra posibles ataques de piratas informáticos contra las redes del país, que tendría como misión “vigilar, identificar y contraatacar cuando se produzcan amenazas informáticas contra las infraestructuras nacionales”.

En los últimos dos años, los principales virus introducidos en los ordenadores iraníes han sido los peligrosos Stuxnet y Duqu, acción que apunta a Tel Aviv y a Washington, con lo que estarían llevando por primera vez la escalada al ciberespacio. Irán afirma que logró neutralizar ambos ataques con software nacional.

Presidentes Hamid Karzai (Afganistán), Asif Alí Zardari (Paquistán) y Mahmoud Ahmadinejad (Irán) en la cumbre trilateral del 16-17 de febrero efectuada en Islamabad. El Jefe de Estado paquistaní declaró que su país no proporcionará ningún apoyo a las fuerzas estadounidenses si EE. UU. ataca a Irán, lo que significa un importante revés para la Casa Blanca.

Para los expertos tampoco pasó por alto los resultados de la cumbre trilateral entre Paquistán, Afganistán e Irán celebrada a mediados del pasado mes en Islamabad, la capital paquistaní.

En conferencia de prensa final, junto a los mandatarios afganos e iraní, el presidente paquistaní, Asif Alí Zardari afirmó sin pelos en la lengua que su país no proporcionará ningún apoyo a las fuerzas estadounidenses si EE. UU. ataca a Irán, lo que significó un importante revés para la Casa Blanca.

Las relaciones de Washington con Islamabad y Kabul están minadas por la desconfianza.

Fue un claro gol a favor de Teherán, que en un conflicto abierto con el régimen israelí pudiera contar con el respaldo militar de la organización libanesa Hezbolá y de los movimientos palestinos de Hamas y la Yihad Islámica.

Dado el firme compromiso de Washington con la seguridad de Israel desde hace 60 años, la pregunta clave que se hacen los analistas es: ¿Qué actitud adoptará EE.UU. si Tel Aviv bombardea las instalaciones iraníes y Teherán replica con un duro contraataque? Las cartas están sobre la mesa y no son precisamente las de un bacanal juego.

Antorchas que multiplican el espíritu del Apóstol

 

Marcha de las Antorchas en La Habana en tributo a José Martí en el aniversario 159 de su natalicio.

Una vez más la fibra martiana inspiró al pueblo cubano que multiplicó este viernes en cada paso el espíritu del hombre al que nada humano le era ajeno, al más universal de los cubanos, al Héroe Nacional, al Apóstol, al Maestro.

Con el sentir de un pueblo que no olvida a sus héroes, miles de jóvenes, encabezados por la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), iluminaron con sus antorchas las calles habaneras y enarbolaron la consigna Cincuenta años de vanguardia, vamos por más, como tributo a José Martí en el aniversario 159 de su natalicio.

Minutos antes de las nueve de la noche, frente a la Colina Universitaria, se le rindió tributo a Julio Antonio Mella. Momento en el que Carlos Rangel Irola, presidente de la FEU, señaló que este 28 de enero será doblemente histórico para la nación cubana, porque la Conferencia Nacional del Partido será un espacio de debate donde el socialismo saldrá más fortalecido y donde los anhelos de Martí encontrarán encarnación virtuosa, para continuar iluminando el difícil camino hacia el hombre nuevo.

La actividad estuvo presidida por los miembros del Buró Político Mercedes López Acea, primera secretaria del Partido en la capital, y Miguel Díaz-Canel, ministro de Educación Superior; por Liudmila Álamo Dueñas, primera secretaria de la UJC; los miembros del Secretariado del Comité Central del Partido Olga Lidia Tapia y José Ramón Balaguer, así como familiares de los Cinco, entre otras personalidades y dirigentes.

La marcha inició cuando la multitud, con los colores de la Patria, comenzó a descender la Escalinata portando banderas, retratos y mensajes de recordación al hombre de La Edad de Oro.

La manifestación marchó por toda la calle San Lázaro para extender el tributo a la Fragua Martiana, museo que coincidentemente arribó a su aniversario 60 este 28 de enero. (Raquel Marrero Yanes y Yohan Rodríguez Blanco)

El propósito esencial de la Conferencia que comienza hoy es profundizar en el trabajo partidista

La Conferencia Nacional del Partido comenzó este sábado con el propósito esencial de profundizar en el trabajo partidista para acelerar el desarrollo de la sociedad y afianzar los Lineamientos Económicos y Sociales aprobados en el Sexto Congreso, a partir del concepto de que no hay ideología sin economía.

Como se dijo en la Resolución del Sexto Congreso, el papel del Partido es decisivo en ese crucial empeño. Ello requerirá al unísono un enorme trabajo, esfuerzo organizativo y una constante y efectiva labor ideológica, alejada de formalismos y basada en el permanente contacto con la población.

La Conferencia, como se ha informado, viene precedida de un amplio análisis y discusión de un Documento Base que convocó a toda la militancia del Partido y de la Unión de Jóvenes Comunistas y que, como destacó el compañero José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario, al presentar una evaluación general ante el Tercer Pleno del Comité, este proceso contribuyó a demostrar nuestras fortalezas y vulnerabilidades, al tiempo que reflejó disciplina y unidad en el seno del Partido, coincidencia en la necesidad de cambiar métodos y estilo de trabajo, así como de elevar el rigor y la exigencia en todos los ámbitos de nuestra sociedad.

Cumpliendo el mandato del Sexto Congreso, entre los asuntos prioritarios que la Conferencia debe tratar, y así está reflejado en el Documento Base discutido, se destacan:

Las modificaciones en los métodos y estilo de trabajo del Partido, para precisar y consolidar su papel de vanguardia organizada de la Revolución Cubana y fuerza dirigente superior de la Sociedad y el Estado; la política de cuadros, con énfasis en la promoción de mujeres, negros, mestizos y jóvenes a cargos de dirección, tanto políticos como en otras organizaciones e instituciones, siempre basados en el mérito y las condiciones personales. Establecer límites de tiempo en el mandato para ocupar responsabilidades de dirección en los organismos del Partido, en todos los niveles.

También el papel del Partido en la dirección y el control sistemático del proceso de actualización del modelo económico y de la marcha de la economía; el fortalecimiento de la democracia interna y hacer la labor del Partido cada vez más dinámica; estimulando la iniciativa y la lucha frente a esquemas y actitudes burocráticas; a viejos vicios como la improvisación, el formalismo, la falsa unanimidad y el oportunismo.

Otros asuntos son la revisión de los conceptos y los métodos de relación con la UJC y las organizaciones de masas, así como proyectar el trabajo del Partido para dejar atrás prejuicios hacia el sector no estatal de la economía.

Al enfatizar sobre este trabajo de perfeccionamiento, el General de Ejército Raúl Castro Ruz subrayó que lo primero que estamos obligados a modificar en la vida partidista es la mentalidad que, como barrera psicológica, es la que más trabajo nos llevará superar, al estar atada a dogmas y criterios obsoletos.

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