Floridita: la cuna del Daiquiri más cubana que nunca

El colectivo de trabajadores del Floridita ha sido fiel a la tradición legada en 197 años de fundada de esa unidad perteneciente a la empresa extra hotelera Palmares.

El colectivo de trabajadores del Floridita ha sido fiel a la tradición legada en 197 años de fundada de esa unidad perteneciente a la empresa extra hotelera Palmares.

Por Juan Diego Nusa Peñalver
Fotos: Yaimí Ravelo

LA HABANA:-Uno de los rostros más emblemáticos de la industria turística cubana es el mítico bar-restaurante Floridita, la cuna del Daiquiri, al que todo forastero llegado a la llamada Perla del Caribe quiere visitar para seguir los pasos del célebre novelista norteamericano Ernest Hemingway (1899–1961).

Con casi 200 años de una leyenda singular sobre sus vetustas paredes y ubicada en una de las intersecciones más cosmopolitas y bulliciosas de La Habana, esta sui generis instalación comenzó su historia cuando un avispado comerciante español abrió el 6 de julio de 1817 un bodegón al que nombró La Piña de Plata, en la céntrica esquina de Obispo y O’Reilly, en el barrio de Montserrate, en el corazón de la Habana Vieja.
Andrés Arencibia Mohar, el actual director del Floridita, señala a Granma Internacional que en aquel entonces por su cercanía a una de las entradas de la llamada Habana intramuros, el establecimiento era un paso obligado de numerosos transeúntes, que calmaban su sed con horchatas y degustaban algunos emparedados: “pero se extiende el uso del hielo en La Habana y se empieza a mezclar con el aguardiente, el ron…surgen los cócteles”.
Añade que ante el inmediato éxito y popularidad, La Piña de Plata se amplia a un local aledaño (se le adiciona una hermosa y larga barra de caoba, que se calcula tenga más de 115 años) hasta llegar a su actual entrada principal por la ahora avenida Bélgica (antigua Montserrate) y Obispo.
El lugar fue renombrado como La Florida y paulatinamente su clientela comenzó a identificarlo como Floridita, un sitio que conserva su decoración estilo Regency desde los años 50, que sobresale por su frágil elegancia y a la vez extrema robustez, con mucha sobriedad en la ornamentación y un excepcional trabajo de marquetería y gusto.
EL MITO
En 1914 llega a La Habana en busca de fortuna el español de origen catalán Constantino Ribalaigua y Vert (1888-1952). Como muchos de sus compatriotas, Constantino se queda en Cuba, cautivado por la dulzura del Caribe. Y en su caso hizo historia. Cuatro años más tarde pasa a ser el dueño del Floridita, en donde había entrado como barman.
El catalán es espabilado y sabe que se ha de diferenciar de los demás. Conoce los secretos de la barra y encuentra rápidamente la solución. Por esos años el genio de su arte lo hace llevar el sabroso daiquiri, que ya era muy popular por la región oriental, a la batidora. Trae de los Estados Unidos la primera maquina de picar hielo que habrá en Cuba y pondrá el acento en su creación: el Daiquiri Floridita. Él combina como nadie los sabores. Coge una onza y media de ron, una cucharadita de azúcar, el zumo de medio limón verde cubano y cinco gotas de marrasquino y lo sirve en una copa de boca ancha previamente helada y con hielo frappé. ¡Y se produce el milagro! Nace el Daiquiri Floridita, un genuino símbolo cubano desde entonces.
Pronto el lugar es conocido como “La Catedral del Daiquiri” y Constantino Ribalaigua, el barman Constante, como lo llaman los cubanos, como el rey de los cocteleros, por haber extendido por el mundo esta refrescante bebida.
Arencibia Mohar expresa que de las manos de sus bartender (cantineros) han salido cócteles tan famosos como el Daiquiri Havana Special, manteniendo vivo una tradición muy particular. La actual cartera de coctelería del centro atesora 17 tipos de daiquiri, mientras que por su célebre Bar han desfilado varias generaciones de cubanos y cuanto extranjero visitara la Habana, conocido o no.
Y es que la rica historia del Floridita guarda entrañables anécdotas de lo que fue y es La Habana, de sus más selectos visitantes: de la cultura, la política, el arte, la vida social que han disfrutado de su excelente coctelería y la exquisitez de sus platos a base de pescados y mariscos, elaborados por maestros de la culinaria expertos en la cocina internacional y cubana, con una cocina de autor, que tiene un sello único y que solo se podrá encontrar aquí entre estas paredes que se conservan a pesar del paso del tiempo.

El sitio Web Tripadvisor coloca al Floridita en la actualidad entre los 27 primeros establecimientos de su tipo del mundo, mientras la revista británica Drink International lo ubica entre los 50 mejores bares del planeta.

El sitio Web Tripadvisor coloca al Floridita en la actualidad entre los 27 primeros establecimientos de su tipo del mundo, mientras la revista británica Drink International lo ubica entre los 50 mejores bares del planeta.

“En 1953 la revista Esquire, reconoce al Floridita como uno de los 7 bares más famoso del mundo junto con el Pied Piper Bar de San Francisco, los Ritz de París y Londres, Raffles de Singapur, Club 21’s de New York y el Bar del Hotel Shelbourne en Dublín, mientras en 1992 se le concede el Premio Best of the Best Five Star Diamond Award de la Academia Norteamericana de Ciencias Gastronómicas como el Rey del Daiquiri y Restaurante especializado en pescados y mariscos más representativo”, explica Arencibia Moha.
Sin embargo, hay un personaje en toda esta historia que no puede faltar, sin él, el Daiquiri no sería lo que es hoy y me refiero a la impronta que le marcó Ernest Hemingway, el escritor y periodista norteamericano; uno de los principales novelistas y cuentistas del siglo XX, que ganó el Premio Pulitzer en 1953 y al año siguiente el Premio Nobel de literatura por su obra completa.
A Hemingway, el más asiduo de los clientes del establecimiento, se le atribuye la célebre frase: “Mi Mojito en La Bodeguita, mi Daiquiri en el Floridita”.
Y es que a él se debe el boom definitivo del cóctel y su total y absoluta internacionalización, pues siendo una persona con muchas grandes y afamadas amistades en el mundo de la farándula norteamericana, ejerció de imán y guía a la vez de todas ellas, convirtiendo al Floridita en una de las barras más famosas del planeta y centro de sus grandes estancias y tertulias.
Tras Hemingway y con él, por el Floridita pasaron personalidades de la época como los Duques de Windsor, Gene Tunney, Jean Paul Sartre, Gary Cooper, Dominguín, Tennensse Williams, Charles Scribner, Spencer Tracy, Rocky Marciano, Marlene Dietrich, Ava Gadner, Samuel Elliot Morrison, Buck Lanham, Hebert Matthews y Errol Flynn, entre otros.
Al autor de la novela “Por quién doblan las campanas” también se le hizo su propia mezcla, el Daiquiri Hemingway “Papa” Special: doble de ron, sin azúcar, zumo de medio limón, gotas de zumo de toronja, y coronando la cascada de hielo picado, media cucharadita de marrasquino.
Desde la entrada al local se palpa, se siente la presencia del genial escritor. A los artistas cubanos Fernando Boada, primero, y a José Villa Soberón más recientemente, se debe la imperecedera presencia del escritor de Adiós a las armas en el Floridita. Una escultura en bronce a tamaño natural de un Hemingway recostado a la barra, obra de Villa Soberón en el 2003, y un busto, realizado por Boada en 1954, flanquean la primera banqueta de la izquierda de la barra en la que acostumbraba sentarse el novelista con sus pantalones cortos y sandalias para tomar su trago favorito, el Papa Doble Special. Y esas joyas escultóricas son una atracción turística que todos quieren fotografiar.
A las celebridades de ayer se suman los de hoy, en la presencia por ejemplo de Paco Rabanne, Joaquín Sabina, Silvio Rodríguez, Javier Sotomayor, Naomi Campbell, Kate Moss, Matt Dillon, Danny Glover, Jack Nicholson, Giorgio Armani, Ornella Muti, Alicia Alonso, Gianni Miná, Jean Michael Jarre, Fito Páez, Cecilia Roth, Francis Ford Coppola, Jean Paul Belmondo, junto a miles de turistas llegados estos años a la segunda casa de Hemingway en La Habana.
En el momento de la visita de Granma Internacional al Floridita tuvo la grata sorpresa de encontrarse con el español Enrique Gutiérrez, a sus 83 años toda una leyenda en la elaboración de cócteles por ser subcampeón mundial en Argentina en 1964, campeón mundial en 1967 en Palma de Mallorca y campeón de Europa en 1981. Y su primer maestro fue precisamente un libro con los secretos del daiquiri y otros cócteles del Floridita, que conserva como un exclusivo patrimonio a pesar del paso del tiempo.
Nunca había estado en Cuba y esa deuda la saldo ahora, aprovechando un transito hacia Panamá. Y no pudo escoger mejor momento para hacerlo.
“Yo conocía de referencia el Floridita, del que me han contado que es la cuna del Daiquiri, y lo que es este bar. Y en efecto no hay otro en el mundo como éste, no podía dejar de visitarlo”, añade jovial junto a su esposa Guadalupe Revuelta González.
Son muchos los memorables momentos, como el que relata Ariel Valdés Vervía, capitán del restaurante Floridita hace 15 años, que tuvo la alta responsabilidad de atender al ex presidente norteamericano James Carter, Premio Nobel de la Paz, cuando visitó en el 2002 y el 2011 el lugar, considerado en la actualidad por el sitio Web Tripadvisor entre los 27 primeros establecimientos de su tipo del mundo, mientras la revista británica Drink International lo ubica entre los 50 mejores bares del planeta.
Sus 55 trabajadores, entre los que figuran el maître sommelier Orlando Blanco, las camareras Marisol Rodríguez Rigau y Maidelín Matos, los bartender Abel Viera Oliva y Manuel Carbajo Aguiar, garantizan a todo aquel que lea estas páginas que siempre encontrará en el Floridita un calor humano, que lo hará sentirse el Rey del mundo, conocerá de los placeres del paladar, tanto por sus bebidas como por sus comidas, quedará atrapado como muchos otros, que en los largos años de servicio de este majestuoso lugar, que ofrece un Daiquiri Floridita más cubano que nunca.

3.-Floridita 23: Fiel a la filosofía del catalán Constantino Ribalaigua y Vert, este afamado bar ofrece 17 tipos diferentes de daiquiri, de elaboración única.

Fiel a la filosofía del catalán Constantino Ribalaigua y Vert, este afamado bar ofrece 17 tipos diferentes de daiquiri, de elaboración única.

4.-Floridita 24: El español Enrique Gutiérrez (en la foto degustando un Daiquiri mulata) considera que no hay otro bar en el mundo como el Floridita.

El español Enrique Gutiérrez (en la foto degustando un Daiquiri mulata) considera que no hay otro bar en el mundo como el Floridita.

El genial novelista Ernest Hemingway vuelve a estar sentado de nuevo junto a la barra de su bar favorito en La Habana con un daiquiri delante. Foto archivo.

El genial novelista Ernest Hemingway vuelve a estar sentado de nuevo junto a la barra de su bar favorito en La Habana con un daiquiri delante. Foto archivo.

El mojito también está entre los cócteles más demandados en el Floridita.

El mojito también está entre los cócteles más demandados en el Floridita.

El autor de la novela El viejo y el mar hizo del Floridita su segunda casa en La Habana y a trajo a muchas de las estrellas de Hollywood al lugar. Foto archivo.

El autor de la novela El viejo y el mar hizo del Floridita su segunda casa en La Habana y a trajo a muchas de las estrellas de Hollywood al lugar. Foto archivo.

 

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2 comentarios

  1. Por que retiraron el articulo tuyo sobre el libro de Padura? Fuistes tu o la direccion de Granma? Respeto tu opinion del libro como tu respetastes la de los demas foristas. No se que paso.

  2. ¿Que paso con Padura?

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